Dos veces por semana. Solo una horita.
Dos historias. La de la semana pasada, más la siguiente de las siete.
Tu sitio, la playa, donde sea — paz, desconexión, ese tesoro.
Túmbate, ojos cerrados.
Vaya — ¡español! No inglés.
Estas historias te cuentan lo que tu aprendizaje del inglés necesita de verdad saber. Lo que deberías haber tenido en tu lengua materna desde cero y te perdiste.
Escucha cada semana — o cada día. Disfruta las historias. Pasan las semanas.
Los bloqueos se aflojan. ¡Nota cómo!
¿Aún aquí? Bien. Tu inconsciente te trajo hasta aquí. Un paso más.